martes, 23 de febrero de 2016

Satanizar la soledad

Querido diario:

Hoy descubrí (o re descubrí) un aspecto de la película que ignoraba o que había olvidado: el terror que produce a ciertas personas, a cierto tipo de gente, a esos conservadores encubiertos (que tanto me gustan en el fondo) quienes van por la vida fungiendo de liberales, pero que en realidad no lo son.

Entonces, la película hace que yo termine atacado, tarde o temprano, por este tipo de espectadores (as). Desde el momento mismo de su concepción, variopintos afectos tuvieron sus grandes y pequeños conflictos con el guión, o con la idea, las premisas, algunas frases sueltas, diálogos.

No voy a citar nombres porque, a la producción de ES DOMINGO, todo el mundo llegó con muy buena voluntad, siempre, desde el inicio. Qué luego se hayan arruinado las cosas, es tema aparte.

Hoy pasó con una invitada de lujo. Función a oscuras, la ciudad de fondo. Capuccino. Hubo algo con el título. Risas nerviosas. Ella virgen desde el punto de vista de la mirada: no conocía nada de nada. ES DOMINGO YNTAN a quemarropa. Más risas nerviosas. Una carcajada de pronto.

Hay algo que políticamente asusta. Es esa zona de confort llamada familia, puesta en crisis. El individuo a solas purificándose. Cristo en el desierto. 40 días y 40 noches.

ES DOMINGO lo hace. Te mueve los cimientos (si no querés nada de soledad en tu vida).

Entendí muchas cosas, hoy, sobre el miedo de esta sociedad paisa, colombiana. Tuve que usar a una bella criatura para recordarlo. Ojalá ella no me odie demasiado, por mostrarle lo que puede ser posible en Santa Elena, acaso real.

Pero sobre todo, en todas la personas: que la peor soledad es la que se siente en compañía y que las historias más tranquilas pueden ser las más terroríficas.

Diálogo de salida:

- Ve, el domingo nos vamos a reunir con unos amigos para ver los Oscar.
- Ah, es que el domingo es día familiar.

FIN - ruedan cerditos (:) - 

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